7 de mayo de 2013

Nueva vida

Cuando cruzó la calle rumbo de aquel edificio de diez plantas, frío y ajeno, sabía que ese último trámite no acallaría su voz interior, pero si que seguramente haría más liviano el trajín diario. Obtener por fin la nacionalidad implicaría una tranquilidad que hasta ahora no conocía, un descanso del eterno papeleo, un alivio de años y años de llenar formularios, de hacer colas de madrugada, de enviar cartas, de solicitar certificados de todo tipo que acreditaran que era una persona de fiar, de sellos, de fotocopias, de permisos, de visados y autorizaciones para entrar y salir del país, para trabajar, para residir, para recibir a su familia, años de de aprender un nuevo idioma. De reaprender su vida. Ahora un nuevo DNI y un nuevo pasaporte, daban un nuevo punto de partida a su vida. A los cuarenta años, por fin, volvía a empezar.

Ahora podía focalizarse en lo importante. Y sabía perfectamente que ese era el momento y no otro de aclarar las cosas. Todavía no había encontrado la forma de acercarse. Cada día intentaba un pequeño paso, un guiño cómplice, una palabra sincera que tendiera un puente hacia ese pequeño corazón. Caminaba con sus pensamientos, dándole vueltas a la cabeza presintiendo que cuando fuera suficiente, lo sabría sin más. Sin trampa ni cartón. Los chicos son así, te dicen las verdades a la cara y ni se inmutan. Su transparencia es uno de los más preciados tesoros que tiene la niñez y que los años van tiñiendo de opacidad, fruto de amargos despertares al mundo adulto.

Quedó con ellos para tomar un café y dejar claro todo. Los vio doblar la esquina de la mano, charlando animosamente, riendo ajenos al mundo que los rodeaba. Ensimismados en los juegos de palabras que siempre hacían cuando tenían que matar el tiempo. Aprendiendo vocabulario sin saberlo. Compartiendo la vida a cada momento. De pronto uno de ellos la vio. Se quedó muy serio y levantó la vista hacia el otro. Ambos se quedaron un instante sin saber qué cara poner. Sabían que venía de hacer algo importante pero no sabían aún el resultado. De esa mañana dependían muchas cosas en sus vidas.

Al llegar al semáforo, ella miró a ambos lados para cerciorarse antes de cruzar. Una moto que adelantaba por la derecha no la vio y se acercó sin ánimo de parar. La colisión fue fuerte y el golpe en la cabeza, seco.

Unos minutos más tarde, tan solo recordaba que había salido del edificio de la Policía tranquila, con su nueva documentación, intuyendo que estaba dispuesta a todo.

Cuando volvió en si, únicamente vio al hombre que amaba y al niño mirándola fijamente, con los ojos llenos de lágrimas, sollozando de emoción al ver que ella sonreía como si nada hubiera sucedido. El pequeño la tomó de la mano y pronunció su nombre por primera vez en diez años: Esperanza.

Prometo que nunca más volveré a llamarte Madrastra –dijo.

24 de septiembre de 2012

Cuestión de peso

¿Cuánta vida cabe en 23 kg? ¿Cuántos recuerdos? ¿Cuántas cosas fundamentales? ¿Cuántos objetos esenciales? Un largo viaje y 23 kg por todo equipaje. 23.000 gramos de ropa que nos gusta, de libros, de maquillaje, de pluma, tinta y papel, de pasaportes, visados, monedas de cambio y sueños por venir. La balanza no tiene misericordia. Deben ser como máximo 23 kg. El número elegido para indicarnos que, de momento y en este presente, tan solo podemos ocupar lo que en él quepa. Ni un gramo más. Deberíamos tener un número 23 en la vida cotidiana. Que nos indique que estamos a tope. Que sólo podemos llevar lo justo y necesario. Deberíamos cada tanto subir nuestra vida a la balanza y ver si vamos bien o si debemos soltar lastre. Si la vida que llevamos nos pertenece por propia y elegida o si estamos cargando con un excesivo peso. Con el cual, o bien soltamos lo innecesario, o bien pagamos un precio por sobrepeso. 23. No hay nada en el sistema solar que responda a ese número. Excepto los kilos en los que una línea aérea nos permite guardar nuestras "imprescindibles" pertenencias. Y de paso nos recuerda el sano ejercicio de purificar nuestras vidas llevando sólo lo fundamental. Ironías del destino quizás, la cifra no es tan siquiera un número par. Las prohibiciones son muy canallas pero al menos no se esconden. Son impares y antipáticas. Como el 23. 

3 de julio de 2012

Dulce levedad

El horizonte sobre los posibles materiales con que hacer tipos 
es tan amplio y sorprendente como la tipografía misma
La imaginación no conoce límites. Jonas Etter propone un mundo 
tipográfico de azúcar negra, que si bien no resiste el calor ni el paso 
del tiempo, si que desafía la sorpresa y sobretodo la sonrisa. 
Tipos que a simple vista parecen de hierro... pero se derriten! 
Oh, dulce levedad...







29 de enero de 2012

Diseño doble y con hielo

Desde el antiguo gaélico uisge beatha hasta el latín aqua vitae
o el castellano agua de la vida, todos han sido modos de nombrar 
una bebida alcohólica, hoy bien conocida como whisky. 
Mediante la destilación de una mezcla de cereales (fundamentalmente 
cebada), es el aqua vitae una bebida originaria de las tierra altas 
de Escocia (highlands) y eterno símbolo de su histórica rebeldía. 
El diseño de sus múltiples envases recorre todo tipo de caminos,
desde la más pura tradición hasta la innovación más exquisita.
Para las almas sedientas de esta espirituosa bebida
un pequeño sorbo de diseño... on the rocks.
































22 de diciembre de 2011

Tipos de viaje

A las palabras no se las lleva el viento. Ni las olvida la memoria.
Ni las borra el tiempo. Su misión es simple y llanamente la de perdurar.
La de viajar cruzando horizontes, con un pasaporte sin caducidad.
Porque ellas saben, que al final, todos las recordaremos.
Vayan estas pocas pero sentidas palabras para agradecer
a todos y cada uno de ustedes, cada visita. Gracias por la compañía,

por pasarse de vez en cuando y por cuidar de las palabras
y de su fiel escudera, la tipografía. Felices fiestas, amigos!


15 de diciembre de 2011

Tipos de graduación

40º de alcohol hablan por si mismos y dicen que el vodka es
una de las bebidas con mayor graduación y una de las más
populares del mundo. Dicen además que es, 
esencialmente,
un dueto de agua y etanol con pizcas de condimentos aromáticos. 

Es un lienzo en blanco para crear cocktails y un amigo más que
incondicional 
donde ahogar las penas. O bien puede ser, también,
una fuente de inspiración 
para diseñar con el cristal, la tipografía
y el color la más amplia gama 
de envases del más pura sangre
de los destilados. 
здоровья! (Salud!)